UN JUEVES MAS

Me perdí en el jueves, en Buenos Aires, en un balcón. En la noche que se arrima cautelosa mientras nosotros amanecemos. En tu pelo enmarañado por mis manos. En el polvo, blanco y absoluto. En las pupilas dilatadas que absorben lo que no es suyo. En las luces rojas que van. En las bocinas que asustan. En las luces blancas que vienen. Vienen y atropellan.

Me perdí en el sexo sin almohadas, sin cariño, sin mentiras. En la calle, que se vuelve escena. En las rejas que me apartan del vacío: tan lejano, tan próximo. En el frio que roza la piel desnuda sobre la avenida. En mis vidas.

Esas vidas, tantas vidas. Que van cayendo, que voy gastando. Me pertenecen. Las libero, las dejo ir, como a todo lo que nunca fue mío.

Me perdí en su imagen: la imagen del balcón. Todas juntas se desprendían, se volaban, se despedían cordialmente y se suicidaban frente a mis ojos. Te desperté para mostrarte el espectáculo. Te lo perdiste. Ya habías muerto. Te dejo ir (sin llanto) así no me pierdo.