Construcciones 2 (de almas y vigas)

Me dió risa la mina, una experta en insertar acero en tu sopa y hacer muros de vidrio donde se le canta el orto. Explicaba su clase muy concentrada, se paralizó y clavó sus ojos en los mios; mientras yo anotaba desesperada en un trance academico.
-Quieren que encienda las luces?- preguntó mientras cambiaba de diapositiva.
-Así pueden escribir mejor...

Por supuesto, ignoraba que los perfiles de acero me atravesaron el craneo (hace tiempo) y me importaba un carajo el encastre con el suelo. Pero no podía, y nunca dejaria de escribir: sobre tus manos, sobre los parpados cansados, sobre las lenguas, sobre la mesa, sobre esas mesas, sobre los gatos, sobre las manchas de los gatos, sobre las manchas de los gatos que cambian con el frio, sobre las moscas, sobre esas moscas, sobre las moscas que contagian de revolución...
Pero ojo, la clase no fue en vano. Aprendí que las vigas con el alma perforada soportan más metros de peso que las que no poseen agujeros... voy a pensarlo.