La melodia insana de la sonata clarodeluna,
me trasladó a tus manos,
al humo y las cenizas derramadas.
A los vasos rotos,
a las paredes teñidas de violeta.
A los tiempos sin tiempo y al amanecer lejano.
A mi risa estridente y tu mirada sobre la risa.
Pizza implaneada, piso flotante,
cuadros pintados al azar.
Platos de 3 días y una gorra de lana.
Es domingo, son las 7 y está oscureciendo.
Hoy más que nunca el frio logra
que crea en las estadisticas.