La belleza me desespera. Las palabras, las bicis, los
principitos, los tatuajes y el ocaso, Piazzola y los pianos, las sonrisas y las
tardes, el sol entre las ramas, la
arena, las miradas y los besos, el humo y los barcos. Lo simple, lo enroscado,
las narices torcidas, mis dedos en el teclado, las formas y lo triste, la
tristeza deformada. Los llantos y los gritos, lo indómito y lo acariciable, los
perros, las hojas, los patios. Todo me intoxica. Todo quiere salir de mi como un torrente
de burbujas, que nadie ve, que nadie escucha.Todo me da nauseas. Vos viste, a veces
no puedo ni mirarte.