Lleva en los ojos la
tierra,
el color de la tristeza.
Lleva en la carne al sol,
jubilo imperecedero.
Ríe a carcajadas
con su sonrisa partida.
Se desliza vibrante,
intangible.
Es todo eso que no puedo tocar,
viento resonante blanco y pasajero
que nos evoca la dicha de vivir despeinados.