Esporádicamente,
es necesario
ese plato estrellado contra el suelo
que se desliza entre los dedos
sin previo aviso.
Esos sucesos
en los que el mundo
se suspende
sobre un fragmento de cerámica,
riendo irónicamente,
comenzando otra vez.
Mientras los platos suceden,
/la vajilla ríe
/los mundos se detienen,
la ceniza espera.
Y veo degradar
mi carne
envilecida,
en un balcón ajeno,
fumando tabaco ajeno,
viviendo una vida ajena,
sin platos que frenen.