Bicarbonato de sodio

Voy a desglosar tu media sonrisa, llena de tango y asfalto; abstraerla de tu rostro, quemar cada llaga. Llaga que arde y pica.
Ríe llena de sal. La recortaré y la tomaré entre mis manos. Es inquieta, tiembla.
Mirarla desde cerca hasta deformarla; hasta que la proximidad borre cada surco, cada pliegue, cada herida. Teme.
Desmenuzarla en canciones, silencios, ausencias. Piensa.
La miro fijamente, ella se esconde; se hace pequeñita, quiere escapar, corre solitaria por las calles de Buenos Aires. No me pertenece.
Encontrar la curva exacta que la represente. Repetirla infinitas veces, hasta que se pierda. Eco. Se pierde.
Voy a espiarla cuando esté sola. Quizás, un día de estos, la encuentre bailando: libre y revuelta.